El Niño no se va en marzo: el Midagri admite un impacto agropecuario que el plan 2027 no alcanza
Vinelli extiende la sequía hasta mayo o junio y los efectos hasta el primer semestre de 2027; la prevención anunciada, en cambio, sigue concentrada en el verano y en obras, sin un plan por cadena con plazos verificables.
Por Qhawaq

La amenaza no termina en marzo: el propio Midagri la extiende hasta mediados de 2027
El dato que ordena el debate no lo puso un gremio ni un opositor: lo puso el ministro de Desarrollo Agrario y Riego. En la Expo Amazónica Ucayali 2026, Marco Vinelli dijo a Gestión que la sequía «va a continuar hasta mayo, incluso posiblemente hasta junio» y que los efectos en el agro se esperarían «hasta el primer semestre» de 2027, con sequías en el sur y lluvias fuertes en el norte. Eso significa que el riesgo agropecuario no se apaga con el verano: se proyecta más allá de marzo. Y coincide con el Enfen, que mantiene la alerta de El Niño costero con un calentamiento del mar de magnitud extraordinaria hasta enero de 2027 y luego fuerte hasta inicios del otoño, según el mismo reporte de Gestión.
La respuesta se piensa en soles para el verano, no en cadenas con plazos
El problema no es el monto, es el horizonte. El proyecto de Presupuesto 2027 destina S/2,489 millones a intervenciones por El Niño, que se suman al fondo de S/2,500 millones aprobado para este año y orientado a «los eventos que se produzcan en el verano», según El Comercio. Si el propio sector advierte que el golpe llega hasta junio, una prevención pensada para el verano llega tarde para la siembra y la campaña de la sierra. La ventana política está abierta: el Ejecutivo acaba de recibir, con la Ley 32743, facultades por 90 días para legislar en prevención y respuesta ante El Niño. Pero el reparto interno revela la prioridad: Midagri, que debe acompañar al productor, recibiría S/78 millones, frente a S/1,047 millones para la Autoridad Nacional de Infraestructura y S/413 millones para Indeci, según el desglose difundido por El Comercio. La apuesta es por obra y respuesta, no por un plan por cadena productiva con metas y fechas de cumplimiento.
El golpe ya está en los datos: caídas de doble dígito y una ganadería sin colchón
No se trata de un riesgo hipotético. El sector agrícola ya se contrajo 1.3% entre enero y agosto, con desplomes como el mango (-19.9%) y la aceituna (-91.9%), y el BCRP proyecta una caída de la actividad agropecuaria de 1.5% este año y 1.7% en 2027, según Gestión. El propio Vinelli anticipa reducciones de entre 10% y 15% en unos cultivos de exportación y de 30% o más en otros, de acuerdo con la misma nota. La ganadería es todavía más frágil: el 69% de las familias rurales se dedica principalmente a ella, según el BID y Naciones Unidas, y el 69% de los ganaderos no almacena forraje, de acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025 del INEI, ambos datos recogidos por Gestión. En 2023, un año climáticamente adverso, la producción de leche cayó 41,136 toneladas; la Asociación Holstein advierte ahora una posible reducción de hasta 25% en el verano de 2027, según la misma fuente.
Un plan a medias se paga en la mesa de todos los días
Lo que está en juego no es un indicador del Midagri: es el precio del plato. Si la siembra se retrasa o se pierde por la sequía que el propio ministro anuncia hasta junio, el mercado interno encarece primero la papa, el maíz, la leche y el pollo que consumen las familias. Y si el ganadero sin reservas de forraje pierde animales o compra alimento más caro, ese costo llega a la leche y al queso de la bodega. Por eso la exigencia ciudadana no debería quedarse en el monto: toca pedir el calendario del plan, cadena por cadena y región por región, con plazos verificables que cubran todo el horizonte de riesgo, no solo el verano.