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26 oct 20263 min de lectura#opinion#obras-por-impuestos#amazonia#inversion-publica#obras

S/ 20,289 millones en la Amazonía: un techo de capacidad, no obras terminadas

PROINVERSIÓN presentó en la Expo Amazónica una capacidad de S/ 20,289 millones en Obras por Impuestos, pero lo adjudicado en toda la historia del mecanismo suma S/ 5,989 millones. La brecha no es de recursos: es de ejecución.

Por Qhawaq

Portada: S/ 20,289 millones en la Amazonía: un techo de capacidad, no obras terminadas

El anuncio confunde capacidad con dinero disponible

El titular más repetido de la Expo Amazónica fue que la Amazonía tiene "más de S/20 mil millones" para obras y servicios. Lo que el presidente ejecutivo de PROINVERSIÓN, Luis Del Carpio, presentó en Pucallpa fue otra cosa: una capacidad presupuestal de S/20,289 millones que corresponde a los topes máximos de capacidad anual y a los límites de emisión de certificados CIPRL de las siete regiones de la Mancomunidad Regional Amazónica (Caretas). Es un techo legal, el máximo que el mecanismo permitiría usar, no dinero adjudicado ni en ejecución. Confundir ambas cosas es confundir el límite de una tarjeta con lo efectivamente gastado.

Lo adjudicado en toda la historia cabe tres veces en ese techo

La diferencia la marcan los propios números de PROINVERSIÓN. La cartera priorizada que hoy busca financiamiento privado suma 180 proyectos e intervenciones por S/4,061 millones, y el acumulado histórico de Obras por Impuestos en la Amazonía llega a 436 intervenciones adjudicadas por S/5,989 millones (Caretas). Es decir, todo lo que el mecanismo ha logrado adjudicar en estas regiones equivale a poco menos de un tercio de la capacidad anunciada. El problema no es la falta de instrumentos: es convertir ese margen en expedientes viables, empresas dispuestas y obras que se terminan.

Planes al 2055 y al 2060 sin una sola partida comprometida

En el mismo foro convivieron dos horizontes y ningún financiamiento cerrado. La Declaración de Pucallpa exige al Ejecutivo un plan estratégico al 2060, un shock de inversión social y declarar de interés nacional el ferrocarril Pucallpa-Chancay-Callao, una megaobra que contempla un túnel trasandino de doble vía para pasajeros y carga (Caretas). El ministro Marco Vinelli propuso una visión al 2055 con una Amazonía "libre de pobreza extrema y cuente con servicios básicos universales" (Caretas). Ninguna de las dos visiones vino acompañada de una partida comprometida. Son promesas de largo plazo que contrastan con la ejecución del presente.

La prueba de la ejecución está en las obras paralizadas

El registro de obras detenidas mide la capacidad real de terminar lo empezado. Según la Contraloría, a junio de 2026 había S/23,090 millones comprometidos en obras paralizadas de gobiernos regionales y locales, con 323 proyectos de gobiernos regionales por más de S/4,202 millones (ComexPerú). En Cusco, una de las regiones de la mancomunidad, figuran 11 obras del gobierno regional por S/284 millones y 73 obras locales por S/550 millones (ComexPerú). El cuello de botella no es la plata anunciada; es la obra que se detiene.

Lo que el ciudadano necesita es el día en que llega el servicio

Para una familia amazónica, un techo de S/20,289 millones no abre una posta ni instala agua potable. Del Carpio resumió el cambio de enfoque en una frase que debería ser el verdadero indicador: "antes medíamos el éxito el día de la firma; ahora, el día en que llega el servicio" (Caretas). Ese es el estándar con el que habría que medir todo lo anunciado en Pucallpa: no por los topes de capacidad ni por las visiones al 2055 o 2060, sino por cuántos colegios, centros de salud y caminos terminan funcionando este año. Mientras el dinero quede en el papel de los anuncios y las obras sigan paralizadas, el desarrollo seguirá siendo una promesa que llega tarde a la vida de la gente.

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